El manifiesto

Por qué construimos Proof.

Las reseñas de desconocidos nunca nos sacaron de casa.

4,7 estrellas, 2.300 reseñas, y era malísimo. Todos hemos vivido esa noche. Una nota media escrita por desconocidos, a veces hace años, a veces sin haber pisado el sitio, no dice nada del lugar donde vas a pasar la tuya.

Una recomendación solo vale si sabes quién habla, y sabes que estuvo allí.

Un lugar se prueba en el sitio, o no se cuenta.

En Proof, la única forma de opinar es el shot: una foto tomada en el sitio, en el momento en que estás. Sin estrellas puestas tres semanas después desde el sofá. Si está en Proof, alguien estuvo de verdad.

Tu libreta vale más que un feed.

Proof no es otra red social. Es primero una herramienta: tus direcciones en un solo lugar, encontradas en dos segundos, listas para enviar cuando te preguntan adónde ir. La libreta primero, lo demás después.

Entre amigos, no ante una audiencia.

Tus shots los ven tus amigos, la gente que sigues y que te sigue de vuelta. Sin audiencia que construir, sin contadores que alimentar. Las buenas direcciones circulan como siempre lo han hecho: de amigo a amigo.

Lo que Proof no hará.

  • Reseñas de desconocidos
  • Estrellas puestas de memoria
  • Fotos sacadas de la galería
  • Direcciones que nadie ha probado
  • Check-ins imposibles de verificar

Baptiste y Léo, cofundadores.
París, verano de 2026.

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